La NASA se prepara para lanzar la misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas a la órbita de la Luna tras más de 5 décadas, en un vuelo de prueba clave para sus planes de exploración espacial y en medio de la competencia con China por el liderazgo en el espacio.
3 astronautas estadounidenses y uno canadiense despegarán a bordo de la cápsula Orión y el cohete Space Launch System en una misión de 10 días que los llevará a orbitar la Luna y regresar a la Tierra. Este viaje los llevará más lejos en el espacio de lo que cualquier ser humano ha llegado hasta ahora.
La misión representa el primer vuelo tripulado del programa Artemis, la iniciativa insigna de Estados Unidos para restablecer vuelos regulares a la Luna, con un costo estimado de al menos 93 mil millones de dólares desde 2012. El lanzamiento está previsto para el 1 de abril, aunque podría retrasarse hasta el 6 del mismo mes dependiendo de las condiciones meteorológicas.
La astronauta Christina Koch destacó la relevancia científica del proyecto, al señalar que la Luna es un “testigo” de la formación del sistema solar y un paso clave para futuras misiones a Marte, donde se podrían encontrar indicios de vida pasada.
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Desde la misión Apolo 17 en 1972, ningún ser humano ha regresado a la superficie lunar, una hazaña que la NASA busca repetir en los próximos años, con planes de alunizaje en el polo sur de la Luna. Estados Unidos sigue siendo el único país que ha llevado a humanos a otro cuerpo celeste.
En paralelo, China ha intensificado su programa espacial con alunizajes robóticos, con el objetivo de enviar astronautas a la Luna hacia 2030, lo que ha impulsado a Estados Unidos a acelerar sus propios proyectos para mantener su liderazgo.
Como parte de este plan, las futuras misiones Artemis contemplan el desarrollo de sistemas de alunizaje y nuevas tecnologías para llevar astronautas a la superficie lunar, en un esfuerzo que no solo busca explorar el espacio, sino también responder a una de las preguntas fundamentales de la humanidad: si existe vida más allá de la Tierra.
Fuente: La Jornada