Morelia, Michoacán/Fotos y video: ACG.
La oscuridad apenas rota por algunas luminarias y velas, el batir de los tambores, y el denso aroma de inciensos enmarcaron la 50 Procesión del Silencio, el acompañamiento de Morelia a la Madre de Dios, de luto por su Hijo sacrificado en la cruz.
Hacia las 19:00 horas del Viernes Santo, desde la calzada de San Diego comenzó el recorrido de los contingentes, con las imágenes sagradas a lomos.
Las banquetas de la avenida Madero lucieron llenas de devotos, paseantes, turistas y visitantes, que, sumidos en el mistecismo de la Procesión del Silencio, presenciaron la emblemática compaña.
Teléfonos celulares en alto, más de 10 mil velas y el murmullo de algunas voces pidiendo indicaciones, rezando o explicando a algún pequeño los sucesos.
A paso lento, los integrantes de 25 cofradías, nazarenos y penitentes avanzaron sobre la avenida Madero, con dirección a la Catedral, entre tambores, matracas y saetas, dichas a modo de palabras de consuelo para la Virgen María.
En las inmediaciones de la Catedral, autoridades religiosas y civiles, encabezadas por el arzobispo de Morelia, José Armando Álvarez Cano, y el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, recibieron a los cófrades.
El objetivo, dar el pésame a la Virgen de la Soledad, cuyo único Hijo ha sido crucificado, y conceder la venia para el paso de las imágenes religiosas frente al recinto de culto público.
Posteriormente, los contingentes seguirán por la calle Abasolo, hacia el templo de Las Capuchinas, dónde habrá de culminar el recorrido.