Alfredo Soria/ACG – Morelia, Michoacán
La Feria del Libro de Ocasión de Morelia celebrará su décima edición del 4 al 13 de abril en el Jardín de la Nueva España de la Casa Natal de Morelos, donde reunirá a librerías, editoriales, escritores y colectivos culturales en una programación que busca mantener vivo el vínculo entre la ciudad y el libro impreso.
El encuentro se realizará de 10:00 a 20:00 horas, con acceso libre, y contará con 25 expositores. Alejandro Mora Cervantes, presidente de la Asociación de Libreros Michoacanos de Ocasión y director general de la feria, informó que en esta edición se prepararon 40 actividades con el respaldo de 10 colectivos y asociaciones civiles que colaboran en la organización, entre presentaciones de libros, recitales, funciones de títeres, intervenciones musicales y cinco talleres gratuitos, los cuales ya alcanzaron cupo lleno.
Además de la venta de libros usados y nuevos, la feria ofrecerá actividades para distintos públicos, desde literatura infantil y juvenil hasta textos especializados, antiguos y de consulta profesional. “Aquí pueden encontrar sus libros desde para niños hasta para niveles profesionales”, señaló Mora Cervantes.
Más allá de la venta: defender al libro físico
Junto con su oferta cultural, la feria también busca responder a un problema que los libreros locales dicen haber resentido en los últimos años: la baja en la lectura y en la compra de libros impresos. Mora Cervantes reconoció que el interés por el formato físico ha disminuido, en parte por el avance de lo digital, por lo que este tipo de espacios también funciona como una apuesta para atraer nuevos lectores. “Sí, desgraciadamente ha bajado mucho”, dijo.
Pese a ello, sostuvo que el libro impreso difícilmente será desplazado por completo y defendió su permanencia, no sólo como objeto de lectura, sino también como un bien cultural que puede conservarse, circular y cobrar nuevo valor con el tiempo. “La idea de este tipo de eventos es que vean que sí existe el libro, que seguimos vivos los libros y pues nosotros nos apostamos como asociación de libreros en seguir vendiendo el libro físico más que el digital”, expresó.
Mora Cervantes destacó que, a diferencia de los archivos digitales que pueden perderse o manipularse, el libro físico conserva su valor e incluso puede apreciarse con el tiempo, funcionando como una inversión cultural.
Esa defensa del libro físico también alcanza su conservación material. Mora Cervantes destacó que uno de los talleres de la feria está dedicado a la restauración y cuidado de ejemplares, con la intención de que no sean desechados apenas muestran desgaste. “Que los libros no los tiren”, explicó al señalar que, aun cuando estén rotos o deshojados, pueden seguir utilizándose. Más que reemplazarlos, añadió, la intención es hacer conciencia de que el libro “vale y tiene un lugar”.