El Gobierno de México analizará el uso de fracturación hidráulica (fracking) bajo un enfoque sustentable para reducir el 75% de dependencia del gas importado y alcanzar la autosuficiencia.

Ciudad de México.- El Gobierno de México afirmó este miércoles que analizará el uso de tecnologías de extracción de gas no convencional a través de la fracturación hidráulica, conocido como ‘fracking’, para reducir la dependencia del gas importado, particularmente desde Estados Unidos, y avanzar hacia la soberanía energética en la próxima década.

Durante la conferencia de prensa presidencial, Víctor Rodríguez Padilla, director de Petróleos Mexicanos (Pemex), destacó el potencial del país en recursos gasíferos y la urgencia de aprovecharlos.

“Tenemos abundantes recursos de gas natural y no los hemos aprovechado y estamos en un momento crítico (…) estamos en la posibilidad de aprovecharlos dado el importante consumo que tenemos en el país”, afirmó.

El directivo explicó que México posee yacimientos convencionales —asociados al petróleo o en forma de gas seco— y no convencionales, contenidos en rocas duras como lutitas.

“En los no convencionales (…) el gas está metido entre los interespacios de la roca muy dura”, dijo.

Según Pemex, el país tiene un potencial de 83 billones de pies cúbicos en gas convencional, y 141 billones en recursos no convencionales.

Por su parte, la secretaria de Energía, Luz Elena González, subrayó la dependencia actual del exterior.

“Hoy consumimos diariamente 9,000 millones de pies cúbicos de gas natural”, explicó y remarcó que de ellos, 2,300 millones los produce Pemex y 6,800 millones son importados.

Es decir, indicó González, “el 75% del gas natural que consumimos es gas de importación”, principalmente de Texas y extraído mediante fracturación hidráulica.

La funcionaria advirtió que esta dependencia implica riesgos de precio, suministro y vulnerabilidad ante fenómenos climáticos o conflictos internacionales.

Para avanzar hacia la autosuficiencia, Rodríguez Padilla expuso que Pemex prevé elevar su producción de 2,300 millones de pies cúbicos diarios a más de 8,600 millones en 10 años, combinando explotación convencional y posible desarrollo no convencional.

Esto acercaría al país al consumo actual, estimado en 9,000 millones diarios.

Por su lado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum reconoció los impactos ambientales que representa la extracción de gas mediante fracturamiento hidráulico, conocido como ‘fracking’, pero anunció que México evaluará nuevas tecnologías con menor daño ambiental.

“Si vamos a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable. Que los impactos ambientales se disminuyan al máximo”, afirmó.

La mandataria mexicana informó que se creará un comité científico con especialistas nacionales e internacionales para analizar si existen métodos “que no tienen los impactos ambientales” que tenían los anteriores.

Sheinbaum insistió en que la decisión será técnica y orientada a la soberanía energética. “¿Qué ponemos en el centro? La soberanía (…) el futuro ambiental y la viabilidad del desarrollo del país”, aseguró. EFE